Lo que piensa Blackwater

Hoy el periodista del Washington Post Del Quentin Wilber hace algo que no creo que nadie haya hecho hasta hoy. En esta crónica, por primera vez, nos revela lo que piensa Blackwater. Más bien, revela lo que opinaron algunos empleados de Blackwater sobre el incidente de la Plaza de Nisoor, en Bagdad, en 2007, el asesinato de 17 civiles.

La pieza no tiene desperdicio. Emplea las palabras que todos hemos empleado para hablar de aquel incidente en nuestras conversaciones privadas: ‘murder’, ‘horrified’, ‘unprovocked’, etcétera. Es decir, Wilber humaniza a los guardas de Blackwater, que hasta la fecha eran como unas sombras oscuras, al margen de la ley y de la historia. Así es. Hasta la fecha, Blackwater era culpable de todo. No un grupo de cinco agentes. Los malos eran Blackwater, sin más.

Yo estoy muy seguro de que la anterior Administración se sentía afortunada de tener a su servicio a los guardas y a los mercenarios de Blackwater. Hacían el trabajo sucio y se llevaban la culpa, sufrían el escarnio, eran la vergüenza de la guerra. Pero ahora nos enteramos de que sus trabajadores no son demonios, sino personas, de que algunos guardas opinaron de lo que habían hecho sus compañeros en la plaza de Nisoor. Y no les gustó nada lo que había sucedido: ” ‘No nos creíamos lo que habíamos visto’, escribió Adam Frost, un guarda, en su cuaderno”.

Y si hasta ahora no nos habíamos dado por enterados, yo el primero, de que los guardas de Blackwater son personas no fue por culpa nuestra, qué va. Fue porque sus sentimientos no se habían manifestado. Fíjense en los verbos usados por Wilber: “La versión del tiroteo por parte de un grupo de contratistas de Blackwater EMERGIÓ…”, “Hasta ahora, NO ESTABA CLARO cómo habían reaccionado otros guardas”.

Claro, no es que los periodistas, yo, de nuevo, entre ellos, no nos hubiéramos enterado y no hubiéramos hecho nuestro trabajo. Es que la realidad, tan ‘self-evident’, como dicen los americanos, no se había manifestado. Y claro, si en un principio no está claro, uno no debe suponer que las personas tienen el raciocinio necesario para considerar que una masacre provocará en otros el horror que provoca en nosotros. Blackwater era culpable por defecto. Ahora parece que los culpables serán cinco agentes asesinos. Wilber tiene la decencia de dar sus nombres completos en la crónica.

Anuncios

About this entry