Polanski en el martirologio

En el faro liberal de Norteamérica, el New York Times, el director Polanski es el símbolo de lo equivocado que puede estar un medio al trabajar a favor de lo que considera defensa del progresismo. El pederasta confeso, el hombre que drogó y emborrachó a una niña y que admitió, bajo juramento, que había “mantenido sexo ilegal con una menor”, quiere que se le juzgue en ausencia. (A cuántos terroristas, por cierto, les encantaría ser juzgados en ausencia: que América les condene, que ellos seguirán a lo suyo.)

El Times reproduce las palabras del teniente del fiscal del distrito, David Walgren, que llama a Polanski “criminal”, “fugitivo” y “violador de niños”. A Walgren no le responde ni Polanski ni sus propios abogados. Le responde el periodista:

“El señor Polanski, de hecho, nunca fue juzgado por violación, pero se declaró culpable de un cargo menor bajo un acuerdo con los fiscales”. Es decir, Polanski es culpable, porque él lo admitió. Fíjense, por cierto, en el uso del “de hecho”.

El caso es que Polanski es un mártir en el trasfondo de ésta y otras crónicas. Es víctima de las complicaciones de la justicia americana, no víctima de su decisión de tener sexo con una niña cuando tenía, creo, 44 años.

Y citan a la pobre afectada, Samantha Geimer, “que tenía 13 años entonces y que desde entonces ha pedido la liberación de Polanski”, a modo de atenuante. Claro, ya habrá tenido suficiente la pobre con 30 años de noticias, entrevistas y fastidio. Despues de haber sido violada, encima. Pero la suerte de Polanski no debería depender de ella. A los supuestos criminales no los juzgan sus víctimas. Los jugan los jueces, con las leyes en la mano. Al menos en América.

Pero bueno, el caso depende en realidad de los jueces suizos, que según dice el periodista “esperan a saber más datos sobre la posible sentencia que le caería a Polanski”. Ya lo decía Agustín Díaz Yanes: el diablo tiene pasaporte suizo.

CORRECCIÓN:

He querido cambiar el título, pues en principio escribí “El martirologio de Polanski”, pensando erradamente que “martirologio” era sinónimo de “martirio”. He buscado en el diccionario de la RAE posteriormente, donde he encontrado esta definición:

martirologio.
(Del gr. tardío μαρτυρολόγιον).
1. m. Libro o catálogo de los mártires.
2. m. Libro de todos los santos conocidos.
3. m. Lista de las víctimas de una causa

Me parece adecuado que Polanski, junto a otros héroes de la falsa progresía, sea ahora uno más en la lisa de mártires o santos conocidos.

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