Una buena política editorial

¿A quién nos debemos los periodistas? ¿Al público, los lectores que pagan, que aumentan circulación y publicidad, o al interés general de la sociedad, a la decencia, al compromiso con la realidad?

Se ha hablado, habla y hablará de este tema hasta el hastío, pero el Ombudsman del Post reflexiona hoy sobre las fotos de cadáveres de bebés en la portada del diario. Me escandalizan, lo confieso, las opiniones de los lectores:

Ver a un niño destrozado, para mí no es una buena política editorial… Hubiera sido más positivo ver a un niño herido siendo ayudado por alguien… No me importa el realismo en el fotoperiodismo…

Un niño destrozado no es política editorial, es una víctima, entre miles, de un terremoto que se ha ensañado con un país paupérrimo. A los periodistas, incluidos los que están en Haití, no nos pagan para contar cosas positivas, nos contratan para contar lo que sucede. A mí si que me importa el realismo en el fotoperiodismo. El realismo que se lo dejen al cine. Yo quiero realidad.

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