Mujer contra mujer

Hoy llega a EE UU el caso de la alcaldesa contra la marroquí liberada. Somos noticia, como Francia: por un velo. Es el caso de Fatima Ghailan, la mujer de origen marroquí que ha querido “vivir como una española”, según dice el corresponsal Edward Cody, del Post. Ha sufrido amenazas por parte de los líderes musulmanes de su pueblo, Cunit, a quienes la alcaldesa se niega a detener, a pesar de una orden judicial lo recomienda.

El caso de Ghailan debería ser el de una heroína de los llamados progresistas: una mujer que llegó a España de adolescente, hija de un clérigo, embozada en un velo hasta hace poco. Estudió, maduró, logró un trabajo en la administración pública y prescindió del velo. Los musulmanes de su pueblo lo vieron mal. Su trabajo en el ayuntamiento, al fin y al cabo, era el de “mediadora cultural” con la comunidad musulmana. Nadie peor para ocuparse de ello, opinaron los musulmanes, que una traidora.

Era cuestión de tiempo que una situación de este tipo llegara a un ayuntamiento español. La alcaldesa niega tensión cultural. En la crónica del Post al respecto dice: “No hay un problema de coexistencia… Nunca lo hemos tenido”. Bueno, todos excepto Ghailan, parece.

La crónica plantea el asunto, de hecho, como un problema de conflicto entre dos visiones: mujeres que quieren ser libres del yugo de una religión opresora y musulmanes que quieren tener derecho a oprimir, con el beneplácito multicultural de una administración progresista.

Y no. No lo es. La crónica está mal planteada, en mi opinión personal. El lead de partida debería ser similar a este:

“La alcaldesa socialista de Cunit evade detener a un clérigo musulmán que acosó y amenazó a una joven funcionaria de origen marroquí que se niega a llevar el velo que impone el islamismo fundamentalista”.

No es una cuestión de multiculturalismo, si es que eso existe. Es un delito fundamentado en ideas religiosas y un error de procedimiento en la administración pública. Noticia de sección de sucesos.

19:24 en Washington, del 14 de febrero

Excelente entrevista a la alcaldesa del periodista Ferran Balsells en El País. Los términos son lo adecuados. Ella se retrata:

Pregunta. Usted declaró al juez que el jefe de policía quería detener al imán y usted lo evitó.

Respuesta. No evité ninguna detención. Hubo una trifulca entre Fatima y el imán en el que ambos presentaron denuncias cruzadas por injurias.

P. El imán le gritó: “No durarás en Cunit ni un día más, voy a acabar con vosotros y vuestros hijos”, según la instrucción.

R. Pero lo que denunció el imán también era grave, era la palabra de uno contra la del otro.

P. El juez de paz presenció la trifulca y avaló la versión de la mujer.

R. Había indicios y testimonios de lo que el imán había hecho, pero el jefe de la policía local me planteó: si detengo a Benbrahim deberá pasar un día y medio en la comisaría, porque en Cunit no hay calabozo. Eso implicaba un riesgo de que prendiera una manifestación violenta entre musulmanes. Es mi trabajo mantener la paz social y no provocar conflictos. El jefe de la policía decidió, según su criterio, que era mejor no detenerlo y establecer un protocolo de vigilancia.

Felíz día de los enamorados.

Anuncios

About this entry