Los volcanes vomitan fuego, ¿por qué?

Cincuenta y seis personas mandaron la semana pasada una carta al editor del Post en la que le decían que cómo se permitía llevar a la portada una foto de un partido de hockey en la misma jornada en la que había muerto el presidente de Polonia en accidente aéreo.

“El centro de la primera página, en lugar de eso, se dedicó a un artículo y una foto sobre la estrella del equipo de hockey de los Washington Capitals, Alex Ovechkin”.

“La yuxtaposición de la cobertura de un accidente aéreo y un artículo general sobre deportes locales nos parece inapropiada e inconsiderada”.

Hay más. Pero para qué seguir. Los que la firman son polacos, miembros de diversas agrupaciones polaco-americanas.

Entiendo que debe haber muchos polacos en Washington. Estoy seguro, casi pondría la mano en el fuego, que hay muchos más fans de Ovechkin.

El accidente fue una tragedia, pero no justifica mover nada en la portada para hablar de un accidente en el que murió una figura institucional, un político polémico, y su mujer. En páginas interiores hubo, además, información de sobra.

Tal vez, cediendo a la presión, el Post lleva hoy a portada el funeral, y da poco menos de media página a seis columnas en la página ocho.

Me parece mal. El Post no tituló a seis columnas en portada con el accidente aéreo de Spanair en Madrid ni con el del metro de Valencia, antes de la visita del Papa. El Post no lleva a portada una foto del juez Garzón, al que quieren recusar. Tampoco he visto que lleve a portada un perfil de Paco Camps, presidente valenciano, que está en apuros.

Y, como valenciano, me parece mal. Pero como periodista me parece perfecto. Nunca, nunca, nunca el fervor nacionalista justifica una cobertura. Ni ese, ni ningún tipo de fervor. El editor debe ser frío. Y medir espacios, valorar y discriminar.

Pero claro, ya me imagino yo qué tipo de cobertura les hubiera gustado a estos nacionalistas polacos que se diera en el Post.

Seis columnas. Portada. Foto de Kacinsky de joven. La bandera polaca con una cinta negra, de luto. Y el titular:

“Los volcanes de Europa escupen fuego, apenados por la muerte del héroe”.

En fin.

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