Sobre la retórica de Wall Street

Siento una gran extrañeza al leer este fragmento del editorial del Wall Street Journal de hoy:

Más que ningún otro presidente, el Sr. Obama tiene una tendencia a demonizar a sus oponentes en términos personales y a tachar sus argumentos de deshonestos, ilegítimos y motivados por la mala fé.

Esto contradice todo lo que yo he leído y visto del Presidente. No le conozco tan bien como otros, pero he seguido sus pasos en Chicago, acudí a algún mítin de campaña y he asistido a algunas conferencias de prensa cuando él ya ocupaba el Despacho Oval, en los pasados 15 meses.

Obama el bueno, el apaciguador, Obama el conciliador, el del “sí se puede”, Obama el que mantiene a Robert Gates en el Pentágono, el que intenta forjar acuerdos en el Congreso, es para el Journal, Obama el de la “hiperpolarización”.

Lo dicen en un editorial, nada que reprochar. Es lo que piensa el diario y está bien. Pero es una anomalía entre la prensa que consumo. Ni el Post, ni el Times, ni Newsweek, ni CNN, ni NPR hablarían jamás así de Obama.

Aquí tengo una duda: ¿Es Obama pura imagen, pura retórica que los periodistas hemos comprado, y que el Journal, con su excelente ética, se atreve a desafiar? ¿O entra el Journal en un terreno pantanoso de crítica a coste de todo, exagerando las debilidades de Obama, retratándolo como lo que no es para favorecer a los conservadores que ahora empiezan la campaña de primarias de cara a noviembre?

Creo, sinceramente, que ni uno ni otro. El Journal hace lo que debe: servir a Wall Street. Despeja mi duda el sexto párrafo del editorial:

El Presidente está especialmente orgulloso de utilizar su dura fuerza retórica contra los negocios. En una entrevista en diciembre, el Sr. Obama dijo que “no se presentó a las elecciones para ayudar a los avariciosos banqueros de Wall Street”.

Claro, hoy Obama va a Wall Street. Y hay que recibirlo como se merece.

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