Encuentren al asesino

Sigo este caso por pura curiosidad profesional desde hace más de un año.

Un embrollo donde se han mezclado prejuicios, mala praxis policial y secretismo. Refleja como pocos algo que los periodistas sabemos muy bien: qué difícil es desentrañar la realidad. Y qué poco vale el relativismo.

El relativismo vale poco, de hecho, en este caso: hay un muerto. No sabemos cómo murió. Apareció en la casa de tres hombres que mantienen una relación estable siendo un trío.

Prejuicios, en la prensa hay muchos. El periodista se enfrenta a esa extrañeza: un trío, de gays, en una casa, ricos, con objetos de sadomasoquismo en su casa, con drogas. ¿Qué hacía el muerto allí?

Y luego el periodista se enfrenta a la torpeza policial. A una escena del crimen mal analizada. A pruebas, como una Blackberry, no examinadas. A una filtración de datos interesada.

En principio, este era el titular no escrito que predominó en la prensa local, la opinión más común, sólo una asunción:

Tres gays matan a un abogado que no lo era, pero que dormía en su casa.

Luego cambió:

Un embrollo policial tremendo, ¿quién mató a Robert Wone?

Y ahora:

El hermano de uno de los acusados mató al abogado, y el trío de gays hace piña para protegerlo

El juicio comienza ahora. Será interesante ver quién es el primero en quebrarse y decir lo que sabe. Se enfrentan a 35 años de cárcel por encubrir un crimen.

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