Cómo informar de un vertido (1)

Los periodistas llevamos exactamente 43 días esperando a que lleguen las imágenes que aparecen hoy en las primeras planas de muchos diarios de EE UU:

4/06/2010

He vivido esa presión. Es la fuerza de la televisión, de la imagen, que ha convertido a la prensa escrita, gracias a Internet, en un híbrido complejo y necesitado de fotos, fotos, fotos.

Yo puedo decirle ahora a usted: Éste es un vertido gravísimo. Casi cuatro millones de litros de crudo emanan al Golfo de México por día. El disolvente químico que utiliza BP elimina oxígeno del agua. Mata gambas, ostras, peces. La fauna marina ha desaparecido de las marismas y del delta del río Misisipi.

Si eso no viene acompañado de una foto de un pájaro hundido en crudo, no sirve de nada. ¿Ya hay petróleo en las playas?, es la pregunta, lógica, de casi todos los jefes en Madrid.

Los lectores, acostumbrados a la CNN, demandan esas fotos, esa realidad.

Les digo: el Post lleva a los pelícanos a portada. Es probable que sean los únicos (dos) que han sido manchados por el crudo. Hay una legión de periodistas esperándoles. Cada centímetro de costa contaminada se examina, se magnifica, se analiza, se lleva a portada.

Pero este vertido desafía cualquier convencionalismo. La realidad es terca. Es crudo fino, casi imposible de distinguir de las lodosas aguas del golfo. No es chapapote, desde luego. Está hundido, en el fondo del mar. Y eso no lo vemos. Pero que una cámara no lo vea, no significa que no exista.

Se lo aseguro: el crudo está ahí. A BP no le ha interesado que lo viéramos. Esa es la clave. En los libros de comunicación se estudiará lo bien que está llevando este asunto (para sus propio beneficio, quiero decir) la petrolera.

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