El mal de seda y otros sucesos

Regreso de mi tierra con un ejemplar de un diario regional que leí o devoré cada mañana durante muchos años.

Este verano, me he dado cuenta de que su sección de sucesos es realmente de vanguardia artística. Del sábado 10 de julio, página 29:

“Detienen a un padre por abusar de sus dos hijas de 10 y 15 años”.

El asunto es grave porque del titular uno concluye que el padre abusó, que no hay duda de ello, que es un hecho. Los autores, sin embargo, aseguran en el lead que los abusos son “presuntos”. Por lo tanto el titular debería ser: “Detienen a un padre acusado de abusar de sus dos hijas…”. Los periodistas añaden que el domicilio está en un lugar “cuyo nombre no facilitamos para preservar la identidad de las víctimas”. El yo -o el nosotros, da igual- llega a las crónicas de sucesos. Luego, aseveran: “Se desconoce si fueron únicamente tocamientos o si también existió agresión sexual”. Es decir: el tocamiento no es agresión sexual. Se podría pasar, puede pensar uno. Y más allá de esa especificidad, nótese que para preservar la identidad de las niñas se usa el “nosotros” pero para admitir que no se sabe algo se usa la fórmula “se desconoce”, tan parecida a ese “no ha trascendido” que es, en realidad, un trabajo no hecho.

En la página 28 se lee la siguiente crónica. Los corchetes son míos:

Dos vecinas de Castelló llegan a las manos por el uso de un tanga en la piscina
Una le recriminó a la otra que “no era decente” utilizar ese tipo de prenda en la zona común del edificio

Dos vecinas de Castelló llegaron a las manos en una violenta trifulca vecinal tanga [es un claro error de edición] de los miles que, hoy por hoy, andan por la calle [los tangas no andan]. Así, el 18 de junio de 2008, A. I. y A. G. se encontraban en la piscina comunitaria del edificio en el que residen cuando la primera se dirigió a ella [no aclara quién es la primera y quién es “ella”] con claros [¿para quién?] ánimos morales y correctores. Según se desprende del fallo de los magistrados, A.I. recriminó a su vecina por “llevar un bikini tanga, al entender que ello vulneraba las normas de la comunidad”.
En ese momento, se inició una discusión, en el curso de la cual “llegaron a agredirse mutuamente”. La Audiencia considera que ambas procesadas fueron autoras de una falta de lesiones por lo que fueron condenadas a la pena de un mes de multa a razón de cuatro euros al día, con arresto sustitutorio en caso de impago. Además, A. G. (la portadora del mal de seda) [licencia poética: al autor le apetecía soltar lo del mal de seda] deberá indemnizar a A. I. con la suma de 600 euros.
La sentencia se extiende en consideraciones jurídicas interminables [al periodista no le apetecía leer ese día], pero finalmente no aclara lo esencial: ¿es lícito que la vecina se pasee en paños más que menores por la escalera de un decente edificio de viviendas? [¿eso es lo esencial? ¿para quién?]

Y por último, una columna de opinión en deportes que he leído, lo prometo, unas 15 veces. No soy capaz de entender si la frase destacada es una broma o si es que tiene un sentido que yo no puedo comprender por ser ajeno al mundo del fútbol:

Finalista al modo «culé»
Julián García Candau

Carles Puyol entró a rematar el gol que dio el pase a la final con la fe del kamikaze, al modo racial a lo que tantas veces se recurre. Fue el tanto del catalán que hizo reflexionar a quienes en Madrid han urdido campañas contra el cava. El miércoles lo bebieron en honor de Carles. El tanto no fue improvisado, sino que fue producto de la petición hecha al seleccionador, Vicente del Bosque, para que autorizara hacer la jugada tal y como la habían hecho con el Barcelona. España está en la final al modo culé. El juego del equipo español nos puede llevar a discutir sobre el huevo y la gallina. La selección se proclamó campeona de Europa de la mano de Luis Aragonés con el juego del tiqui-taca y el Barça ganó seis títulos en un mismo año con el mismo sistema. La selección campeona se nutrió de futbolistas azulgrana que aportaron sus maneras. Las mamadas en La Masía. La finalista en el Mundial mantiene su propio estilo, el que ha sido alabado en todo el mundo futbolístico, pero no dista un ápice del que practica el campeón catalán…

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