El qué y el cómo del cablegate

El asunto WikiLeaks tiene, creo, dos vertientes:

El análisis de esos cables, la información que revelan, los datos de lo que la diplomacia esconde. Eso tiene sus efectos. Ayer vimos aquí a Aznar, que vino a hablar de cambio climático. Estaba contento. Dijo esto:

“La fragilidad de algunos sistemas es verdaderamente sorprendente y supone que todos los países tendrán que tomar nota de lo que ha ocurrido porque los accesos y los archivos del Departamento de Estado que afecten a la seguridad de un país no pueden estar al albur (sic) de cualquiera y en segundo lugar lo relevante es la filtración, que puede afectar a la seguridad especialmente de Estados Unidos o en algunas cuestiones muy similares y muy específicas que pueda afectar a su política”

Su cara era de satisfacción. Me dio a entender que él había trabajado por y alardeado de una excelente relación con EE UU. Zapatero la ha mendigado, y por detrás, con maniobras políticas bastante obtusas, parece ser.

La otra vertiente, es la de cómo esos cables llegaron a las manos de Assange. Quién los filtró y como. Los periodistas ya los esperábamos desde hacía meses. Yo personalmente no creí que se filtrarían. Pensé que la diplomacia de EE UU no permitiría que algo semejante suciediera. Escéptico, como siempre. Por eso tiene más mérito esta información. Gran labor la de El País.

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