El hombre que llora

Del Post, de hoy, un párrafo de Ruth Marcus que me lleva a preguntarme: ¿Cómo deberíamos informar los periodistas de los llantos de los políticos?

Consider how Pelosi brought down the gavel on Boehner’s tears. “You know what? He is known to cry,” she said after Boehner’s election night episode. “He cries sometimes when we’re having a debate on bills. If I cry, it’s about the personal loss of a friend or something like that. But when it comes to politics – no, I don’t cry.”

Boehner, nuevo presidente de la Cámara de Representantes, llora, muchas veces, por casi todo. Si fuera Pelosi la que hubiera llorado, una mujer… Imagínense lo que se hubiera dicho y escrito de ella. Imagínense a Hillary Clinton llorando (ya soltó una sola lagrimita en 2008 y aquello fue un suceso de dimensiones nacionales). O a Sarah Palin. Boehner, sin embargo, llora. Y no pasa nada. Nada de nada. Denota, en todo caso, que siente emociones.

Yo veo a Boehner y pienso: ¿Qué escribir de él? “John Boehner, republicano de Ohio, que es propenso a llorar”. Uno no puede despejar las valoraciones y los juicios de valor que vuelan sobre semejante frase. Mejor dejar que hable Pelosi, como ha hecho la columnista Marcus en el Post.

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