History repeating

Un poco de autocrítica. Yo, que conozco a Marco Rubio bien, me empeño en verle seguir los pasos de Barack Obama.

Un senador que no es blanco -Marco es latino, de padres cubanos, nacido en Miami- que acaba de llegar al Capitolio, con una personalidad muy atractiva e ideas nuevas y que tiene en mente aspirar a la presidencia.

Cuando, ayer, anunció que viajará a Afganistán y Pakistán, lo vi más que claro: “Marco Rubio sigue los pasos de Obama”.

Pero ¿los sigue? ¿No es ese el trabajo de un senador, viajar por el mundo, conocer de primera mano dónde acaban las inversiones norteamericanas? ¿Qué piensa Marco? ¿Quiere ser presidente? En algún sitio he escrito lo de “El Obama republicano”. ¿Lo es? O lo más importante: ¿Quiere serlo?

Todo esto me viene por una cita del magnífico periodista británico Alistair Cooke, que viajó a América y escribió esto, que los reporteros que trabajamos la política de EE UU deberíamos tener grabado en nuestras mesas:

“All Presidents start out to run a crusade but after a couple of years they find they are running something less heroic and much more intractable: namely the presidency. The people are well cured by then of election fever, during which they think they are choosing Moses. In the third year, they look on the man as a sinner and a bumble and begin to poke around for rumors of another Messiah.”

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