Twitterfuentes

Recuerdo un día de 2008 en que mi jefe me mandó, específicamente, a Florida a buscar a: matrimonios ancianos, procedentes del norte de EE UU, que vivieran en comunidades de jubilación, que fueran a votar por los republicanos y que favorecieran a McCain o a Giuliani porque ya anticipaba él todo lo que había de venir en noviembre de aquel año.

Me paseé el sur de la Florida, todo Miami-Dade, y al norte hasta Port Saint Lucie, para encontrar a la pareja adecuada. Fue un trabajo de tres días, sólo para un reportaje, uno.

Hoy, leyendo el Journal, me sorprende leer en varias crónicas el uso de Twitter como fuente.

“Mi padre se va a jubilar en medio año y cuando me dijo que era voluntario [para ir a la central de Fukushima] me hizo llorar”, dijo la usuaria de Twitter NamicoAoto.

“Si me viera en esa situación, no me podría comportar de forma tan cívica. ¿Cómo pueden ser así los japoneses?”, dijo el usuario de uno de los portales chinos de microblogs al estilo de Twitter, bajo el usuario Linda_LingFei.

Es un problema. Por lo que sabemos, NamicoAoto y Linda_LingFei podrían ser dos granjeros de Kansas haciéndose pasar por algo que no son. O podrían ser invención del periodista.

Nada que objetar a entrevistar a gente a través de la Red. Pero que haya entrevista. Esto es como aquel manido recurso de “se oyó decir a alguien que pasaba por allí que…” o “asegura un analista de Washington”.

Lo que debería imponerse en el Journal es ENTREVISTAR a esas fuentes, ir a por ellas, saber quiénes son y hacer algo de ejercicio periodístico, no copiar sus declaraciones.

Anuncios

About this entry