Bradley Manning en persona

Algunos medios tenemos, desde hace tiempo, fragmentos de la página privada de Facebook del soldado Bradley Manning, acusado de 22 cargos por filtrar información secreta del Pentágono a la red Wikileaks. Algunos periodistas decidieron informar sobre esa página con moderación y creo que adecuadamente.

Hoy la cadena PBS publica su página en su integridad, con sus gustos, miserias, sus manías personales e incluso sus peleas sentimentales con su novio. ¿Es relevante? ¿Es ético? ¿Tienen derecho los medios a publicar esa información tan personal?

En el caso de Manning es difícil determinar qué es personal y qué es profesional. Era un soldado. Se declaró -como demostraré en El País en un reportaje próximamente- activista homosexual y frecuento a hackers. Pudo que determinados ideales le llevaran a acometer sus filtraciones. Hay otros que quieren retratarlo como víctima de su propia personalidad atormentada y aislada, falta de reconocimiento y aceptación.

Creo que ese perfil de Facebook es relevante en partes, que debería hablarse de él limitadamente. El morbo de su publicación no aporta nada relevante a un caso en el que circulan ya confesiones abiertas a un hacker y donde se sabe mucho de Manning como persona pero muy poco de Manning como preso del Ejército.

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