Los calzoncillos de Rafael Nadal

Me viene estupendo, para el tema de los tópicos, leer una nueva entrevista a Nadal en el Sunday Times londinense (de pago).

La reportera se llama Lynn Barber. Desde el primer párrafo, ya nos advierte: Nadal le enseñó en una ocasión sus calzones. Lo cierto es que la periodista acudió a entrevistarle mientras le daban un masaje. Pero a ella le impactaron los calzones. Los tenía en mente por esa manía que tiene el tenista de jugar con ellos.

Si alguien me dice lo de que es un muchacho encantador, juro que grito. Es un muchacho que acaba de cumplir 25, que es cierto que es joven, pero que está en su noveno año en el circuito de tenis profesional, ha ganado nueve títulos de Grand Slam y su fortuna se estima en por lo menos 68 millones de libras. Y yo no lo encuentro hermoso en absoluto. Cuando finalmente me reuní con él en su suite de hotel en Roma (cuando estaba jugando el Masters de Roma), él estaba acostado en una camilla de masaje con su bragueta abierta ofreciéndome una buena vista de los calzoncillos Armani – Armani es uno de sus muchos patrocinadores.

La entrevistadora convierte los calzones del jugador en parte crucial de la entrevista, en una gran, gran, gran obsesión:

Como tuve como una visión sin problemas de su ropa interior, me decidí a preguntar por ellos. Francamente, me sorprende que una compañía de ropa interior quiera patrocinar a Nadal, dado su comportamiento en la cancha, donde parece gritar por lo incómodos que son sus calzones. “¡Mis pantalones me están matando!”, parece decir, porque le atrapan las nalgas y se los quiere sacar. Recuerdo la primera vez que lo vi en Wimbledon, pensando: “Dios, se supone que gana millones … uno pensaría que podría comprar algo de ropa interior decente por ahora.”

Le pregunté si su contrato se estipula que deben llevar ropa interior de Armani en la cancha y me dijo: “No es obligatorio pero estoy muy feliz de llevar la ropa interior de Armani porque es fantástica”

Entonces ¿por qué está siempre jugando con los calzones? “Eso es algo que estoy haciendo toda mi carrera, algo que no puedo controlar.” ¿Ha intentado alguna vez dejar de hacerlo? “Es difícil para mí, porque me molesta todo el tiempo, y juego con ropa interior de diferentes modelos – largo, corto – pero es imposible parar.”

Da algo de vergüenza leer la entrevista. Quiere ser distendida, quiere ser ligera. Es machista pero a la inversa. ¿Se imaginan a un hombre yendo a entrevistar a una de las Williams y que el suelte: ‘oye, parece que te aprietan las bragas’ o ‘te acabo de ver el sujetador’? Sería motivo de suspensión. Pero parece que en este caso la reportera se ha salido con la suya. Hasta tal punto, que esa falta de respeto se consagra en una portada. Mundo al revés.

Anuncios

About this entry