Migrañas machistas

Cuando John S. McCain se presentó a las elecciones en 2008, nadie, en toda la campaña, mencionó su estado de salud, sus problemas con la próstata o ni siquiera las secuelas de su tortura en Vietnam.

Pero llega una mujer… llega una mujer y comienza la cobertura machista: las migrañas, que se supone que le impedirían a una mujer ser presidenta de la nación.

Las migrañas son jaquecas. Nada más adecuado, en el vocabulario machista, para asociarlo a una mujer que quiere ser presidenta. Así que de eso se ‘acusa’ a Michelle Bachman. No de sus dudosas decisiones políticas o su contradictorio conservadurismo que combina una voluntad de reducir al gobierno a su mínima expresión con el costoso sustento el entramado militar y la lucha contra el matrimonio gay y el aborto.

A un hombre, a Reagan, por ejemplo, no se le echó en cara su historial médico. A Bush hijo se le ignoró su pasado alcoholismo. Pero con una mujer… con una mujer parece que algunos diarios –incluidos los más respetables– se han tenido que poner los pantalones. Vergonzoso.

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