Crónica homófoba

Parece ser que las relaciones sentimentales entre gais no son, a ojos de La Razón, equiparables a las heterosexuales. Y parece que cuando hay violencia en una relación sentimental entre dos hombres no es violencia, sino pasión. Pocas veces he leído un titular tan desafortunado, discriminatorio e insultante como este:

La noticia, por partes:

Ángel Luis Jiménez Torre, de 45 años, era sargento de la Guardia Civil en el destacamento de Príncipe de Vergara y se dedicaba a conducciones especiales (presos, custodias de la Real Casa de la Moneda…). Llevaba en este destino unos seis años y antes había estado en las oficinas de los Servicios de Información, según fuentes de la Benemérita.

Su «amor fatal», [¿A nadie, en ese diario, se le ocurrió borrar esas dos palabras? ¿Ningún editor vio que el entrecomillado es en realidad propiedad de quien escribe y por tanto un juicio de valor que invalida toda la crónica?]

Marcos Hernández H., tenía 28 años y era un amante del deporte. Tras haber pasado por varios gimnasios de la cadena «Holiday Gym», actualmente trabajaba como socorrista de la piscina del centro de la plaza República Dominicana. Ambos coincidían ahí porque Ángel seguía acudiendo a las clases de su ex pareja y, según algunos clientes, su relación parecía «cordial».

Sin embargo, al sargento se le cruzaron ayer los cables [Una expresión vulgar, coloquial, totalmente fuera de lugar en una crónica periodística] y el hecho de que siempre [¿Siempre?] llevara dos armas encima hizo que una discusión al uso, mezclada con celos, acabara de la peor forma [‘Peor’ es un adjetivo comparativo. ‘Peor ¿para quien? ¿comparado con qué?].

Sobre las tres de la tarde el agente del Instituto Armado llamó a las oficinas para preguntar qué horario y destino tenía al día siguiente y, además, comunicó que se marchaba a entrenar, según fuentes de la investigación. Ángel cogió la mochila del gimnasio y metió dentro dos armas de fuego: una «beretta» –la oficial de la Benemérita– y un revólver. Ángel y Marcos entraron juntos al gimnasio pero fue en el vestuario de hombres donde el guardia civil descerrajó [nuevo uso coloquial] seis disparos al socorrista. Después intentó suicidarse.

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