¿Qué pasó con Irene?

Un análisis del periodista Toby Harnden en el Daily Telegraph sobre lo que sucedió aquí en la costa este de EE UU al paso del huracán Irene.

Hubo una gran decepción casi palpable entre los grandes jefes de la TV, con su despliegue para la ocasión, cuando Irene se convirtió en una simple “tormenta tropical”. En Nueva York, Anderson Cooper, de CNN, a quien con frecuencia se ve luciendo camisetas ajustadas informando de una hambruna o en zona de guerra, estaba vestido con lo que un bromista definió como “desastre casual”.

Su rostro se ensombreció y calló por un breve espacio de tiempo cuando una mujer del tiempo le dijo que la lluvia no iba a empeorar. “Vaya, porque esto no es tan malo”, dijo. “Es una lluvia molesta, pero no es ni siquiera una lluvia exagerada.”

Luego vino la conferencia de prensa de los políticos, cuando el gobernador Chris Christie de Nueva Jersey, afirmó que su evacuación de la costa de Jersey era “una medida preventiva que salvaría numerosas vidas”.

Janet Napolitano, jefa de Seguridad Nacional,que, como los periodistas de televisión, estaba tratando de exprimir el evento, declaró que las evacuaciones “disminuyeron dramáticamente el riesgo de pérdida de vidas”.

La verdad es que las exageradas alarmas les vinieron bien a los políticos y periodistas. Al igual que con el terremoto de poca importancia que sacudió la costa este la semana pasada, sin causar pérdidas de vidas y prácticamente sin ocasionar daños, Irene se convirtió en una gran historia porque era allí donde más cómodos se encontraban los medios de comunicación.

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